El «Síndrome de Catrasca» PRM Por: Angel Piña D.
El Quirófano Político y el Diagnóstico Inevitable: El «Síndrome de Catrasca» en el PRM
En mis tiempos de estudiante de medicina, un viejo y sabio maestro de cirugía nos repetía una frase que se me quedó grabada a fuego en el hipocampo. Cada vez que nos veía dudar con el bisturí en la mano o intentar remendar un error con torpeza, sentenciaba con voz de trueno:
> —*¡Muchachos, cuidado! Ya están cometiendo otra vez el **Síndrome de Catrasca**.*
>
Al principio, la clase entera se quedaba en un limbo conceptual, teorizando si aquello sería una extraña patología patagónica o un epónimo de la medicina europea. Tiempo después, el profesor, compadecido de nuestra ignorancia, nos iluminó con la definición técnica de su léxico científico: **Catrasca es la contracción cronológica de «Cagada Tras Cagada».**
El síndrome funciona con una precisión matemática y desesperante:
1. Metes la pata por primera vez.
2. Preso del pánico, el orgullo o la prisa, intentas sacarla **rápidamente, sin pensar y sin una pizca de sentido común**.
3. El resultado: hundes esa pata más hondo.
4. En un acto de desesperación absoluta, intentas sacar esa primera pata metiendo la otra con más fuerza, hundiéndote hasta el cuello en el lodo de tu propio error.
Años después de colgar la bata, veo que la medicina y la política dominicana comparten los mismos quirófanos de la improvisación. Y es que, al observar la reciente y "brillante" decisión de la alta dirigencia del **Partido Revolucionario Moderno (PRM)** de prorrogar por dos años más las direcciones municipales y provinciales, el diagnóstico médico es inmediato, unánime y preocupante: **El PRM padece un caso agudo y severo de Síndrome de Catrasca.**
### La Anatomía de la Catrasca Perremeísta
Hagamos la autopsia clínica de esta decisión política para entender cómo los cirujanos del partido gobernante decidieron operar al paciente sin anestesia y con las manos sucias:
* **La Metida de Pata Inicial (El Síntoma):** El partido se enfrenta al desgaste natural del poder y al runrún de las bases que exigen una renovación legítima. En lugar de aplicar el tratamiento estándar (democracia interna, convención, escuchar a la militancia), a la alta dirigencia le entra el "pánico del quirófano". Temen que abrir las urnas internas provoque fricciones.
* **La Maniobra "Catrasca" (El Remedio Peor que la Enfermedad):** Para solucionar el miedo a la división, deciden —en un despliegue de genialidad digno de un estudiante de primer semestre— congelar todo. **Dos años más para todo el mundo.** ¡Zas! Taparon el sol con un dedo y extendieron el mandato de los jefes locales por decreto.
* **La Infección Postoperatoria (El Lodo Más Profundo):** Al intentar "salvar" la unidad del partido sin usar el sentido común, lo que acaban de hacer es meter la otra pata hasta el fondo. Han taponado el liderazgo emergente, han dejado a las bases cocinándose en el resentimiento de la exclusión y han enviado un mensaje letal: *«Aquí no se sube por votos, se sube por paciencia institucional o por gracia divina»*.
### El Pronóstico Reservado
La ironía de la alta cirugía política es que los doctores del PRM celebran la prórroga como si hubieran descubierto la cura contra el descontento. Se felicitan mutuamente en los pasillos, sonríen ante las cámaras y aseguran que el paciente está "estable".
Sin embargo, cualquier cirujano con dos dedos de frente sabe lo que pasa cuando dejas una herida mal lavada y la cierras a la fuerza: **se gangrena por dentro**.
Extender las direcciones locales por dos años para evitar el ruido de una convención es el equivalente político a empujar la basura debajo de la alfombra y pretender que la casa está limpia. Cuando el polvo empiece a salir por las esquinas en los próximos meses, y cuando la base le cobre la factura de la inercia a los candidatos oficiales, la dirigencia volverá a desesperarse.
Y como dicta el manual implacable del **Síndrome de Catrasca**, intentarán sacar esa pata metiendo la cabeza entera. Al final, maestro querido, tenías toda la razón: lo difícil no es cometer el error; lo verdaderamente trágico es la velocidad y la falta de lógica con la que se intenta remendar. ¡Que Dios agarre confesados a los cirujanos del cambio!
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